miércoles, 3 de febrero de 2010

Libro III, Capítulo 66, (3de 3)

A Oriana le llega el momento del parto. Se reune secretamente con Mabilia y la Doncella de Dinamarca. Tras varias horas de sufrimiento en silencio da a luz un niño. Cuando sus amigas lo limpian descubren unas letras blancas marcadas bajo la tetilla derecha y unas letras rojas bajo la tetilla izquierda. No las entienden, las blancas son caracteres latinos y las rojas, caracteres griegos. Luego envuelven al niño y Mabilia lo descuelga por la ventana hasta la calle, donde ya espera la Doncella de Dinamarca escoltada por su hermano Durín. Juntos con el niño emprenden camino hacia el convento de Miraflores. Ya han acordado con la abadesa la crianza del niño. Atajan por el bosque para ir más ocultos. Llegan hasta un claro del bosque con una fuente. El camino seguía adelante por un valle espeso e intrincado. En las cercanías hay una ermita donde vive Nasciano, santo eremita conocido por su devoción y apreciado por personas y animales. Ninguna fiera osaba atacarle. Cerca de su ermita había una cueva habitada por una leona y sus cachorros. Nasciano con frecuencia los visitaba y les daba de comer. La Doncella de Dinamarca, cansada y sedienta, ve la fuente y le pide a su hermano que paren ahí para descansar y beber. Mientras bebe, la Doncella le confía el pequeño a su hermano. De repente se oye el rugido de un león, y los caballos salen desbocados con la Doncella todavía montada. Durín corre tras ella y consigue alcanzar al caballo y detenerlo, pero ha dejado abandonado al niño sobre un tronco. La leona se acerca al bebé y lo coge con su boca y se lo lleva a su cueva. Allí se topa con Nasciano que le arrebata al niño y la reprende. Luego la obliga a amamantar al bebé. La leona obedece como un corderito. Nasciano tiene un sobrino. Lo envía en busca de sus padres que viven más allá del bosque. El sobrino se pone en marcha pero tarda más de diez días en completar su misión. Durante ese tiempo el bebé sobrevive con la leche de la leona, y si ésta está de caza, con la leche de una cabra y de una oveja. Cuando Durín regresa al tronco y no ve al niño y descubre las huellas de la leona, supone que ha sido devorado y regresa para dar la mala nueva a su hermana. La Doncella de Dinamarca se desespera, no sabe que hacer. Durín decide acercarse a Miraflores y luego regresar con Oriana y decirle que todo ha ido bien. Más adelante y en combinación con Mabilia, le contarán la verdad.
A los diez días llegan la hermana y el cuñado de Nasciano. Éste les propone que cuiden del niño hasta que sepa hablar. Entonces se lo devolverán para que el ermitaño lo eduque. Están de acuerdo. Desvisten al niño y descubren las palabras marcadas en su cuerpo: las blancas dicen "ESPLANDIAN", son incapaces de descifrar las rojas. Se lo llevan y lo crían. Pasado el tiempo se lo devuelven a Nasciano.

martes, 2 de febrero de 2010

Libro III, Capítulo 66, (2 de 3)

La cacería continúa. El rey, muy alegre, bromea con Galaor y Cildadán y los convida. En un aparte de cuenta a Galaor el verdadero origen de Norandel. Galaor se ofrece para ser el compañero de su hijo durante 1 año. Lisuarte se lo agradece y acepta encantado. Vuelven al grupo. Galaor se ofrece a Norandel como su compañero durante un año y Norandel acepta de inmediato. Lisuarte anuncia que la partida hacia Mongaza será antes de tres días. Galaor y Cildadán le brindan su apoyo. Al día siguiente salen de paseo a caballo. Lisuarte le encarga a Galaor que le desvele a Orina la verdadera identidad de Norandel. Galaor se separa del grupo con Oriana y le cuenta que Norandel es su hermano. Al día siguiente los caballeros embarcan y zarpan de Jafoque en dirección a Mongaza. Llegan a su destino. En el puerto de Mongaza les espera Arbán de Norgales. Les cuenta que ha acaecido una cruel batalla que han estado a punto de perder. Arbán se vio obligado a ordenar la retirada y que sus mermadas fuerzas se guarecieran entre unos peñascos. Gasquilán fue herido gravemente por Florestán y Arbán lo ha evacuado por mar para que sea curado. Cuenta que han conseguido atrapar a Brián de Monjaste que, imprudente, se infiltró entre las líneas enemigas con el objetivo de matar a Arbán. Han sufrido muchos ataques de los caballeros de la Ínsula Firme, pero desde la peñas donde se han hecho fuertes han podido contenerlos. Lisuarte ordena desembarcar y acampar con el resto del ejercito.

lunes, 1 de febrero de 2010

Libro III, Capítulo 66, (1 de 3)

Galaor y Cildadán se dirigen con rapidez al lugar donde se encuentra Lisuarte. Se han enterado de su inminente partida hacia Mongaza. En un bosque encuentran una ermita con doce escudos cárdenos y uno blanco orlado en oro apoyados contra la pared. Hay unos escuderos que no les dan razón sobre los propietarios de los escudos. Aparecen doce caballeros acompañados de sendas doncellas y una dueña con un joven. A Galaor y a Cildadán les llama la atención la apostura del joven. La dueña les pregunta si son caballeros de Lisuarte. Les pide que intercedan con el rey para que nombre caballero al joven apuesto. Galaor y Cildadán aceptan. Todos juntos salen en busca de Lisuarte que está por los alrededores, de cacería. Al poco tiempo descubren al grupo de Lisuarte del que se adelanta Don Grumedán. Se saludan afectuosamente y charlan un trecho. Grumedán los conduce ante el rey que también los recibe con cordialidad. Galaor le pide el favor para que arme caballero al joven neófito. Lisuarte pregunta por su linaje. La dueña le dice que es de sangre real pero que no puede precisar más. El rey consulta con Galaor que le incita a que lo nombre caballero. Lisuarte, por fin, acepta. Manda traer al joven. Todos y todas se maravillan de su apostura. Comienza el rito de la iniciación en la caballería: la espada, por petición propia, se la da Oriana. Lisuarte arma caballero al joven. La dueña parte con las doncellas. El joven caballero, Norandel, y sus doce compañeros se quedan junto a Lisuarte, a su servicio. La dueña, al despedirse, le pasa secretamente una carta al rey para que la lea a solas. Lisuarte, en cuanto puede, la lee: es una misiva de Celinda, hija del rey Hegido, Señora del castillo del Gran Rosal. Le recuerda la relación que tuvieron tiempo atrás, cuando Lisuarte vagaba por el mundo como caballero andante. En aquel tiempo Lisuarte liberó a Celinda del cerco al que fue sometida por Antifón el Bravo. Lisuarte mató a Antifón y Celinda se entregó a Lisuarte. De aquella relación salió el joven efebo al que acababa de nombrar caballero. Y le envía un anillo que el propio Lisuarte le había regalado a Celinda como prueba de lo que había escrito.
Lisuarte recuerda aquella aventurilla de juvenrud y el anillo le confirma la veracidad de la carta. El mozo le agrada. Decide guardar secreto hasta ver como se desenvuelve como caballero.

sábado, 30 de enero de 2010

Libro III, Capítulo 65 (3 de 3)

Cuando el barco pasa cerca de la peña, la giganta les dispara flechas a destajo. Una de ellas le atraviesa el muslo a Bruneo. La giganta resbala y cae al agua. Desde el barco le disparan flechas, pero ella las esquiva buceando hasta la orilla. Cuando sale del agua, Amadís y Cildarán consiguen herirla con sendas flechas. La giganta consigue huir con las saetas clavadas en su cuerpo y se esconde entre los arbustos. Los del barco quieren desembarcar para atraparla y matarla, pero la gravedad de la herida de Bruneo les hace desistir de la idea. Deciden continuar viaje hasta la Gaula. Llevan a dos prisioneros del gigante, naturales de la Gaula, que les cuentan la historia de la giganta enfatizando su maldad. Andandona aún tiene tiempo a encaramarse a un otero y, con el puño en alto, gritarles agrias amenazas. Ya en alta mar, Amadís le cuenta a Galaor los últimos acontecimientos: su distanciamiento de Lisuarte, la boda de Madasima y Galvanes, la expedición a Mongaza. Galaor se entristece con estas nuevas. En un aparte le pregunta por la razón que le impulsó a apartarse del mundo bajo el nombre de Beltenebros. Amadís le contesta con evasivas y Galaor no insiste. Llegan al pueblo de Mostrol en la Gaula donde les esperan el rey Perión y la reina. Amadís les envía un mensajero que les dice que viene acompañado de Bruneo y Cildadán, pero nada dice de Galaor. Perión se alegra, pues sabía el afecto de Bruneo por sus hijos y de Cildadán pensaba obtener noticias de Galaor. Amadís y Galaor desembarcan y se dirigen directamente al castillo a ver a su madre. Se hacen anunciar sin desvelar su identidad hasta el último momento. La reina cuando los ve, se desmaya de la emoción: no veía a Galaor desde que fue raptado por el gigante. Sus hijos la atienden presto, y cuando se recupera, todo son alegrías y alharacas. Amadís le habla de la herida de Bruneo. La reina lo dispone todo para atenderlo. Melicia se ofrece para cuidarlo. Amadís pondera las virtudes caballeriles de Bruneo,... además de ser un amador de excepción, como demuestra su paso por el Arco de los Enamorados (con gran sonrojo de Melicia, enamorada de Bruneo). Llega Perión acompañado de Cildadán. Más besos, abrazos y lagrimas de emoción. Traen a Bruneo y lo alojan en palacio. La reina y Melicia se encargan personalmente de su cuidado. La reina se va y Melicia y Bruneo cuchichean un rato. Melicia le cambia la cura y lo deja descansar. Al salir de la alcoba se tropieza con Lasindo, escudero de Bruneo, que ya estaba en el ajo. Intercambian palabras al respecto.
Galaor se reune con Amadís, Perión y Cildadán. Les pide consejo respecto a su relación con Lisuarte. ¿Debe permanecer con él o irse con Amadís? ¿Tiene que despedirse de Lisuarte o largarse a la francesa? Perión le dice que no hay deshonra en abandonar a Lisuarte para seguir a su hermano. Galaor quiere presentarse ante Lisuarte antes de decidir si lo abandona o no. Cildadán lo acompañará, ya que la derrota sufrida ante Amadís lo ha puesto a servicio de Lisuarte. Zarpan al día siguiente con destino a Gran Bretaña.
Mientras tanto, Lisuarte ha conocido la derrota de su ejercito en Mongaza y prepara un rápido contrataque. Tres días antes de embarcar sale de cacería acompañado de su mujer y su hija, para relajarse antes de la batalla. Pero su mente está en la derrota de Mongaza.

viernes, 29 de enero de 2010

Libro III, Capítulo 65, (2 de 3)

En el primer envite, Amadís derriba al gigante que cae arrastrando al suelo a su propio caballo. Le cae encima y le parte la pierna. El gigante queda atrapado por el peso de su caballo y con la pierna rota. Amadís se vuelve en ayuda a su hermano. Bruneo ya ha matado al sobrino del gigante y hace estragos en el resto de atacantes. Galaor y Cildadán consiguen nuevas monturas y continúan con bravura la lucha. Los atacantes se ven derrotados y emprenden la retirada hacia el castillo. Al llegar allí, nadie les abre la puerta por orden previa del gigante. Al verse atrapados, se postran ante Amadís pidiendo clemencia. Galaor y los otros pretender exterminarlos pero Amadís no lo permite. Todos juntos se acercan al gigante y le liberan del peso del caballo. Galaor, que conoce y aprecia a su hijo Gasquilán, Rey de Suecia, intercede por él y le perdonan la vida. Aunque Amadís le hace prometer que se convertirá en un buen cristiano, y con él, todos sus seguidores, y que liberará a todos sus prisioneros. El gigante accede y solicita que lo lleven al castillo. Ya en su interior, Galaor y Amadís se abrazan fraternalmente. Liberan a los prisioneros que son casi un centenar: treinta caballeros y más de cuarenta dueñas y doncellas. Amadís los envía ante la reina Brisena para que le presenten sus respetos. Se marchan en barcos cedidos por el propio Amadís. Después de comer visitan al gigante en su alcoba, donde le cuida y cura su hermana, la giganta Andandona, quince años mayor que él y que lo había criado como un hijo. Era grande, fuerte y fea, de pelo cano y crespo y desgreñado. Muy hábil con el arco, cazaba fieras y alimañas y se vestía con sus pieles. Odiaba a los cristianos y, como se verá, indujo a su hermano a luchar contra la cristiandad hasta que Perión acabó con él.
Los hermanos le piden que ratifique su promesa de convertirse en cristiano. El gigante lo hace. Amadís y los suyos zarpan hacia la Gaula. La giganta Andandona les espera emboscada en lo alto de una peña costera...

jueves, 28 de enero de 2010

Libro III, Capítulo 65, (1 de 3)

Amadís se quedó en la Ínsula Firme con Bruneo y Don Gandales. Éste le cuenta sus conversaciones con Brisena y lo que pasó con Mabilia y Oriana. Le entrega la carta de Mabilia donde le escribe que Oriana está preñada. Amadís, embargado de emoción, llora y le invade la melancolía. Decide embarcar con destino a la Gaula. Zarpan. A los pocos días se topan con una hermosa isla. Deciden detenerse y explorarla. El capitán de la nao les intenta disuadir: es la Ínsula Triste, morada del gigante Madarque. En los últimos quince años, cualquier intruso, fuera caballero, doncella o dueña, ha sido muerto o apresado. A pesar del aviso del capitán, persisten en su idea pero tomando precauciones: desembarcan Amadís y Bruneo, bien armados y acompañados de dos escuderos, Gandalín y Lasindo. Cabalgan por la isla, ascienden a la cima de una montaña desde donde ven un castillo que suponen del gigante. Oyen un sonido de cuerno que proviene del castillo. Por el capitán saben que se trata de la señal de salida del gigante para exterminar a sus enemigos, si sus vasallos son incapaces de hacerlo. Nuestros héroes avanzan. De pronto oyen un fuerte estrépito de golpes, lanzas y espadas. Se acercan y descubren a dos caballeros con sendos escuderos rodeados de una multitud que quiere acabar con ellos, aunque los cuatro se defienden bravamente. Se acerca un enano. Es Ardán. Le dice a Amadís que los caballeros son Galaor y el rey Cildadán, que se encuentran en dificultades y que los socorra. Amadís y Bruneo se lanzan en su auxilio. En ese momento llega Madarque, montado a caballo y armado con un pesado venablo. Amadís envía a Bruneo en defensa de su hermano y él se queda para enfrentarse al gigante.

sábado, 23 de enero de 2010

Glosario: Letra D

Daganel:(cap 8) Primo del rey Abiés de Irlanda. Muerto en combate por Perión.
Daganel: Prisión de Arcaláus, donde encierra a Lisuarte (cap 34)
Dandales de Sadoca:(cap 67) Caballero de la Ínsula Firme. Participa en la Batalla de Mongaza.
Dandasino: Hijo de Andaguel, el Gigante Viejo (cap 65)
Daniel: Caballero del rey Cildadán. Derrotado por Floristán. (cap 58)
Darasión: Hijo de Abiseos. (cap22)
Dardán: (cap 13) Le niega hospitalidad a Amadís. Posteriormente, Amadís le vencerá en un Juicio de Dios y Dardán se suicidará.
Darioleta:(cap1) Doncella de Elisena. Favorece los amores secretos de su ama con Perión. Decide arrojar al agua al bebé Amadís en un arca
Dinadaus:(cap1) Sobrino y Caballero de Lisuarte.
Dinarda: (cap 69) Hija de Ardán Canileo, se hace pasar por muda para vengar a su padre.
Doncel de Arcaláus:(cap 35) Enlace entre Arcaláus y Barsiñán.
Doncel del Mar:(cap 2) Sobrenombre de Amadís.
Doncella 1ª de la Fuente de los 3 olmos:(cap43) Amante de Floristán.
Doncella 2ª de la Fuente de los 3 olmos:(cap43) Amante de Galaor.
Doncella 3ª de la Fuente de los 3 olmos:(cap43) Amada del Caballero Triste.
Doncella de Bristoya:(cap16) Sirviente de Aldeva. Le consigue a Galaor como amante. Apresada por el Duque de Bristoya, es liberada por Agrajes y Galvanes Sin Tierra.
Doncella de Dinamarca:(cap5) Al servicio de Oriana. Interviene profusamente en la historia.
Doncella de la Casa de Agrajes:(cap6) Violada por Galpano, vengada por Amadís.
Doncella de la vara:(cap26) Raptada por Gasinán, es liberada por Galaor, pero termina enamorándose de su raptor.
Doncella del Arca:(cap 18) Sobrina de Urganda. Libra a Amadís del hechizo de Arcaláus.
Doncella del caballero de la Fuente:(cap21) Persigue a Galaor en busca de venganza por la muerte de su amado.
Doncella del camino:(cap ?) Guía a Galaor en la búsqueda del Caballero de la Floresta (Florestán)
Doncella del cap 29-34: Es la Doncella Traicionera.
Doncella del cap 28: Es salvada por Balais de ser violada por cinco ladrones.
Doncella del castillo de Bradoid:(cap 11) Sobrina de la dueña del castillo de Bradoid. Apresa con encantamientos al caballero liberado de Bradoid. Urganda la hechiza y la fuerza a suicidarse.
Doncella Encantadora: (cap 130) Hechicera y Señora de la isla que lleva su nombre.

Doncella enlutada: (cap 33) Traicionera agente de Madasima.
Doncella rival de Urganda: (cap 22) Rival amorosa de Urganda.
Doncella traicionera: (cap29) Agente de Arcaláus. Le tiende una celada a Lisuarte.
Dragonís: (cap 58) Caballero de Lisuarte. Luego, caballero de la Ínsula Firme. Es cohermano (primo) de Amadís.
Dramís: (cap 22) Hijo de Abiseos.
Dueña de la estatua: (cap 21) También llamada Grovenesa (distinta de la Grovenesa de Angriote). Tía de Briolanja.
Dueña de Guirnalda: (cap 1) Esposa de Languines, madre de Agrajes y de Mabilia.
Dueña noruega: (cap 130) Madre de la doncella secuestrada por el Señor de la Gran Torre de la Ribera. El marido de la dueña es primo de Grumedán
Duque de Suecia: (cap 121) Ver Suecia, Duque de.

Durín: (cap 44) Hermano de la Doncella de Dinamarca.