martes, 27 de abril de 2010

Libro III, Capítulo 78 (1 de 2)

El CVE navega junto a Grasinda y sus amigos destino a Gran Bretaña. Bordean las costas españolas hasta llegar al Atlántico. El final del viaje se acerca, y eso les llena de alegría. Amadís decide cambiar una vez más de apodo. Desde ahora se hará llamar El Caballero Griego. Reparte las espadas que le regaló Menoresa: una a Angriote, otra a Bruneo y se reserva la última para él mismo. Gandalín guarda la espada verde para que no delate a su señor. El mar está bravío y Grasinda sale a cubierta para apoyarse en la borda. La acompañan el Caballero Griego, Angriote y Bruneo. Ven acercarse una fusta. A gritos les piden que se identifiquen: son de la Ínsula Firme. Intercambian unas frases y se dan a conocer: son Dragonís y Enil que han salido en busca de Amadís. Les informan que Lisuarte está en Tagades, frente a la costa normanda, con su corte y los expedicionarios romanos. Están negociando la boda entre Patín y Oriana. Les cuentan como sufre Oriana ante esa perspectiva, con cierto alivio por parte de Amadís. Saben todas estas noticias por boca de Florestán que ha llegado a la Ínsula Firme para reunirse con Agrajes, Mandancil de la Puente de Plata, Gavarte del Val Temerosos y Elián el Lozano, Cuadragante y Landín. Florestán les trajo esas nuevas y les contó sus combates contra los caballeros romanos de Sardamira.
Amadís llama en un aparte a Gandalín y le dice que pase con el enano a la fusta de los de la Ínsula Firme. Una vez allí, les contará que el Caballero Griego es Amadís, que les pide que vuelvan a la Ínsula Firme y allí se preparen y reunan a todos los caballeros de la Ínsula Firme a la espera que Amadís se una a ellos en unos quince días. Dragonís y los suyos así lo hacen. Grasinda y sus hombres continúan viaje a Gran Bretaña.
Lisuarte, en Tagades, recaba consejo sobre el casamiento de su hija. Llama a Argamón, su tío, que estaba enfermo en su casa aquejado de gota. Argamón sospecha para que lo llama su sobrino y aunque no quiere comprometerse no puede desoír su llamada. Ante el rey, Argamón sigue indeciso, señala los pocos pros y las abundantes contras del proyecto matrimonial. Aún así, sigue sin definirse ni tomar postura.

domingo, 25 de abril de 2010

Libro III, Capítulo 77

Sardamira se reía recordando como Patín, que había venido a Gran Bretaña a medirse con otros caballeros por amor a ella, nunca le había contado su derrota frente a Amadís. Sardamira le pide a Grumedán que vaya en busca de Florestán y que le pida que sea su escolta hasta Miraflores, ya que ha dejado tan maltrechos a sus caballeros. Sardamira envía la ermita redonda a la primera doncella con una carta de presentación y con cuatro escuderos en busca de Florestán. La doncella se reune con el caballero y le transmite la petición de la reina. Florestán acepta gustoso. La doncella cena con él y luego charlan un rato. Por la noche, la aloja en la ermita y él duerme bajo unos árboles. Al día siguiente se reunen con Sardamira y Grumedán. Florestán le cuenta a Grumedán que ha enviado los escudos de los romanos a Gandales que está en la Ínsula Firme. Florestán, cuando llega ante la reina, quiere besarle la mano pero Sardamira se lo impide y pone su mano en su loriga en señal de reconocimiento y confianza. Le agradece su ayuda. Florestán pide perdón por su atrevimiento del primer día y se poner a su total disposición. Envían a los caballeros heridos a una villa cercana donde los curarán. El resto de la expedición se pone en marcha hacia Miraflores. Oriana la recibe con cordialidad aunque le apena el motivo por el que han venido a Gran Bretaña, pero se alegra mucho al ver a Florestán y don Grumedán. En un aparte pregunta a Florestán por los motivos del despego y alejamiento de él y de sus amigos de la corte de Lisuarte. Y llora reconociendo en el rostro de Florestán los rasgos de su hermano, su amado Amadís. Y por su mente cruza la idea de suicidio, arrojándose al mar, si su padre la obliga a casarse con Patín. Florestán la consuela diciendo que Amadís seguramente está bien haciendo grandes hazañas por lejanas tierras. Sardamira, que oye mentar a Amadís, se lamenta de que Patín lo odie tanto. Ella dice que solo hay un caballero a quien detesta más : uno que luchó junto al rey Tafinor de Bohemia y que mató a Garadán, el segundo mejor caballero romano tras Salustanquidio y que liberó a Bohemia del yugo romano. Este caballero, de nombre desconocido, se hacía llamar el Caballero de la Verde Espada o Caballero del Enano. Iba acompañado de un enano y portaba una espada verde. Al oír la descripción, Florestán, Oriana y Mabilia reconocen a Amadís. Todos se retiran a descansar.
Oriana se reune con Mabilia y la Doncella de Dinamarca. Comentan lo dicho por Sardamira y todas coinciden: el Caballero de la Verde Espada es Amadís. Mabilia les cuenta un sueño que ha tenido: estaban todas encerradas en una oscura cámara y Amadís las liberaba y las coloca en lugar seguro en una alta torre. Oriana desea que el sueño se cumpla. Mabilia le recomienda que hable con Florestán para que, de acuerdo con Galaor, impidan el compromiso de Oriana con Patín.
Curiosamente, Galaor ya está aconsejando a Lisuarte en contra de ese casamiento: están ambos cazando y el rey le pide su opinión. Galaor se muestra contrario. Opina que sería ceder el trono de Gran Bretaña a un extranjero, porque Oriana quedaría supeditado a él. Además opina que no es necesario como aliado, pues hasta ahora se han desenvuelto perfectamente sin él. El rey le agradece su opinión, aunque en el fondo le disguste. Galaor le comunica al rey que parte hacia la Gaula por expreso deseo de su padre, Perión. Lisuarte le da permiso pero antes de partir debe dejar por escrito su opinión sobre la boda de Oriana y Patín, por si Lisuarte necesitara de ella cuando se reuna con su Consejo. Galaor está en contra del compromiso tanto porque cree que no beneficia a Gran Bretaña como por sus sospechas de la relación de Amadís con Oriana.
Oriana le pide a Florestán que medie por ella ante Lisuarte para impedir su compromiso con Patín. Florestán quiere ayudarla pero le recuerda que no es vasallo de Lisuarte, que el rey odia a Amadís, su hermano, y que por estas razones, no podrá serle útil. Sin embargo le propone ir a la Ínsula Firme y hablar de su problema con Agrajes y que él intente convencer a Lisuarte. Florestán se dispone para la marcha. Su despedida de Sardamira está cargada de mutua cordialidad (¿o algo más que cordialidad?) . Florestán parte hacia la Ínsula Firme.

sábado, 24 de abril de 2010

Libro III, Capítulo 76 (3 de 3)

Luchan con saña, pero pronto se ve que Florestán es con claridad muy superior a Gradamor, que va perdiendo terreno paulatinamente. Gradamor intenta retirarse hacia la tienda de Sardamira, buscando la clemencia de la reina, pero Florestán le corta el paso y sigue golpeándolo con fiereza hasta que el romano cae extenuado al suelo. Florestán le quita el escudo y se lo pasa a su escudero. Le arranca el yelmo y lo lanza al barrizal. Luego coge a Gradamor de una pierna y lo arrastra por el campo con la intención de arrojarlo de nuevo a la charca. Gradamor pide piedad a gritos. Sardamira, sabedora que Gradamor escogió a priori un combate a muerte, se inhibe. Florestán le recuerda las condiciones previas al combate y que lo va a matar salvo que acceda a dos peticiones. Gradamor las acepta. La primera petición es que cada caballero romano vencido escriba su nombre en los brocales de sus respectivos escudos. Gradamor llama a gritos a su escudero y con su propia sangre escriben el nombre de los caballeros en los escudos. Florestán monta en su caballo ágil y brioso, como si no hubiera hecho ningún esfuerzo y se pavonea ante las damas con el yelmo puesto con el fin de que Grumedán no lo reconozca. A él le pide que decida sobre el destino de Gradamor. Grumedán le perdona la vida. Florestán consiente aunque se mofa del caído diciendo cuan generosos son los romanos que le dan armas, escudos y caballos a un caballero al que apenas conocen. A Gradamor, mohíno y quebrantado, le escuecen estas palabras. No así a Grumedán que ríe abiertamente. Gradamor le pide a Grumedán que lo lleven a la tienda. Grumedán le pide a Florestán que se identifique, pero éste se niega alegando la descortesía que tuvo para con la reina Sardamira. Le pide que le transmita sus excusas y que esperará su respuesta en la Ermita Redonda. También le pregunta a Grumedán si tiene noticias de Amadís, pero éste no sabe nada. Se despiden. Florestán dispone que sus escuderos devuelvan los caballos a la primera doncella de Sardamira, salvo el de Gradamor, que se lo regala a Grumedán. También les da ordenes para que desvelen su identidad a Don Grumedán. Éste transmite las excusas de Florestán a la reina y le cuenta quien es: hijo del rey Perión y de la condesa de Salandia. Sardamira ya tenía noticias de Florestán por medio de los hijos del marqués de Ancona. Cuando era joven, Florestán vivió tres años cerca de Roma peleó junto a los hijos del marqués ganado fama y honores. También sabe que no es muy apreciado por Patín porque es hermano de Amadís (y ya sabemos cuanto le odia). La reina cree que ese odio se debe a que Amadís se adelantó en la conquista de la Ínsula Firme. Grumedán la saca de su error y le cuenta la disputa que tuvieron aquella noche en el bosque, tiempo ha.

viernes, 23 de abril de 2010

Libro III, Capítulo 76 (2 de 3)

El primer caballero jactancioso se lanza contra Florestán. Rompen las lanzas en el encontronazo. El romano cae y se parte el brazo derecho y queda tendido en el suelo conmocionado. Florestán ordena a su escudero que recoja el escudo del caído y lo cuelgue de un árbol cercano. Florestán se coloca en posición a la espera del segundo caballero. Comienza la justa. Florestán golpea tan fuerte al romano que le arranca del caballo con silla de montar incluida. Su lanza atraviesa el escudo y hiere al romano en la carne. Desde su caballo Florestán ironiza: "Puesto que habéis conservado vuestra silla, quedáosla, que yo me quedaré con vuestro caballo". Y lo dice en voz muy alta, con sorna y guasa, para que lo oigan las damas y el resto de los romanos. Grumedán hace un jocoso comentario sobre la aptitud caballeresca de los romanos. Gramador, el más principal de todos ellos, se irrita y dice que pronto llegará su turno y hará callar a Florestán. Y que todavía tendrá fuerzas para ajustar cuentas con Grumedán. Éste le responde que no tiene inconveniente en luchar con él si se da el caso. El escudero de Florestán recoge el segundo escudo romano. Le retiran al herido la punta de lanza que le hiere el costado. El romano lanza un alarido de dolor y pide confesión.
Florestán se enfrenta al tercer caballero, que monta un potente caballo, aunque sale con menos ímpetu que sus compañeros precedentes. Entra en la justa de soslayo y yerra el golpe con su lanza. Florestán. le alcanza en el yelmo, le rompe los lazos y se lo arranca. El romano a duras penas consigue mantenerse encima de su caballo agarrado al cuello de su montura. Florestán le ataca con saña con su lanza. El romano se defiende con su escudo, aunque Florestán lo hace tan fuerte que el romano tiene que ir retrocediendo. Florestán le golpea en la cabeza y el romano, aturdido, pierde las riendas. Florestán arroja su lanza y le arranca el escudo al romano. Le golpea dos veces con él en la cabeza hasta que el caballero cae al suelo. Florestán se lleva caballo y escudo del romano y vuelve a ponerse en posición.
Tras cruzar lanzas con el cuarto caballero, el romano cae al suelo y se parte el tobillo sin poder levantarse. Florestán hace recoger el cuarto escudo.
Llega el turno de Gradamor que se lanza sobre Florestán vociferando amenazas. Tras un durísimo choque, Florestán perfora el escudo de su rival y lo derriba. Gradamor cae en una charca embarrada. Florestán se lleva escudo y caballo. Grumedán comenta jocoso que luchará contra Gradamor en cuanto éste seque sus armas y consiga otro caballo. Sardamira se irrita por las baldías bravatas e incompetencia de sus caballeros. Gradamor se levanta cubierto de lodo y, encolerizado, reta a Florestán a seguir el duelo a espada, ya sea a pie o a caballo. Florestán, con sorna, acepta continuar la lucha a pie.

jueves, 22 de abril de 2010

Libro III, Capítulo 76 (1 de 3)

La Expedición de Patín pasa por Lombardía. Desde allí embarcan hacia Gran Bretaña. Llegan al puerto de Fenusa, donde se encuentra Lisuarte y su corte. Les recibe cordialmente, escucha su petición y les pide un mes de plazo para dar su respuesta a Patín. Mientras, acuerdan que Sardamira y sus doncellas se alojen en Miraflores, junto a su hija Oriana. El rey intuye que su hija no está muy inclinada al casamiento y con la cercana compañía de Sardamira, que le hablará de las maravillas de Roma, espera que cambie de parecer. Sardamira parte hacia Miraflores escoltada por Don Grumedán y por los caballeros romanos y sardos (pues era reina de Cerdeña). Acampan junto a un río y cinco caballeros dejan sus escudos fuera de las tiendas. Grumedán les advierte que dejar los escudos a la vista es una provocación y que cualquier caballero que pase se sentirá obligado a retarles. Los caballeros responden que conocen esa costumbre y que los han dejado así adrede. Al poco rato pasa por ahí Florestán que regresaba de una larga e infructuosa expedición en busca de su hermano Amadís. Sabedor de la llegada de los romanos, se acerca para preguntar por alguna novedad sobre su hermano. Se acerca a las tiendas, que tenían las alas levantadas y se queda absorto contemplando la belleza de Sardamira. Una de sus doncellas le afea su conducta y le señala los escudos de los caballeros romanos. Florestán se excusa. La doncella le exige que se marche o se verá las caras contra los romanos. Florestán se envalentona y pretende vencer a los cinco y llevarse sus escudos a la Ínsula Firme. Grumedán, que estaba cerca, escucha todo en silencio y complacido. Florestán se acerca a los escudos y los toca uno a uno con la punta de su lanza. Luego se aparta y se prepara para el inicio de la justa. Los romanos montan en sus caballos y se lanzan en tropel sobre Florestán, que debe pararlos y recordarles que según las reglas de la justa, deben enfrentarse a él de uno en uno y siguiendo el orden establecido por él mismo al tocar sus escudos. Grumedán lo confirma y se ofrece para sustituir a Florestán, en el caso de que fuera vencido en las primeras justas. Florestán se prepara para los combates singulares.

miércoles, 21 de abril de 2010

Glosario: Letras T-U-V-X-Y-Z

Tafinor: (cap 70) Rey de Bohemia. Padre de Grasandor.
Tagadán:(cap 63) Rey de Sobradisa, padre de Briolanja.
Tagades: (cap 78) Plaza de Lisuarte.
Taisán:(cap 67) Caballero de Lisuarte, lucha bajo el mando de Cildadán en la batalla de Mongaza.
Talancia, Arzobispo de: (cap 71) Servidor del Emperador Patín. Capturado por los de la Ínsula Firme en la batalla naval del cap 81.
Talanque:(cap 59) Hijo de Galaor y de Juliana.
Tantalís el Orgulloso:(cap 67) Caballero de la Ínsula Firme. Lucha en el bando de Galvanes durante la guerra de Mongaza.
Tantiles:(cap 62) Caballero, Mayordomo y Gobernador de Sobradisa. Ofrece asilo a Amadís durante su exilio de Gran Bretaña. Tiene una brillante ocurrencia en la batalla del cap 81.
Targadán:(cap 68) Uno de los Siete Reyes.
Tarín:(cap 64) Hermano de Corián y primo de Adamas. Lucha al lado de su primo y muere.
Tasilana:(cap 63) Villa de Lisuarte donde retenía a Madasima.
Teolís el Flamenco:(cap 15) Conde de Clara.
Tío de Barsiñán: (cap 116) Ex-regente de Sansueña. Muerto de un lanzazo por Norandel en la Batalla de Luvania.
Torín:(cap 40) Castillo de Briolanja
Tradiles el Orgulloso:(cap 63) Caballero de la Ínsula Firme
Trión: (cap 97) Hijo menor de Abiseos. Crece odiando a Briolanja. Intenta un golpe de Estado y es apresado por los caballeros de la Ínsula Firme Cuadragante y Brian. Luego se reconcilia con su prima a la que servirá con lealtad.
Tristán de Leonís: (cap 129) Se le cita porque mata a Bravor el Brun, Señor de la Ínsula de la Torre Bermeja
Urgan el Picardo:(cap 2) Sabio-adivino de la Gaula.
Urganda la Desconocida:(cap ?) Hechicera que favorece a Amadís.
Uther Pendragón: (cap 129) Se le cita por ser coetáneo de don Segurades, Señor de la Ínsula de la Torre Bermeja.
Vadamigar:(cap 58) Caballero del rey Cildadán, muerto por Amadís.
Valderín:(cap 19) Castillo de Arcaláus, lleno de prisioneros.
Valladós:(cap 44) Padre de Bruneo. Marqués de Troque.
Vanaín:(cap 10) Rey de Noruega, padre de Olinda.
Vega:(cap 57) Puerto marítimo de Gran Bretaña, frente a las costas de Irlanda.
Vegil:(cap 49) Puerto de Gran Bretaña
Viejo provecto:(cap 59) Encierra a Galaor y Cildadán durante su convalecencia.
Vindilisora:(cap 13) Villa de Lisuarte. Allí, en juicio de Dios, Amadís vence a Dardán.
Ymosil:(cap 63) Hermano del duque de Borgoña.
Ysanes: (cap 81) Caballero de la Ínsula Firme. Pariente por parte materna de Florestán.
Zamando:(cap 74) Puerto marítimo de Gran Bretaña.

Glosario: Letra S

Sabencia sobre Sabencia:(cap 59) Apodo de Urganda.
Sadamón:(cap 65) Caballero de la casa de Dragonís/Palomir. Responde al reto de Lisuarte.
Sadiana:(cap 72) Puerto de mar rumano cercano a Grecia.
Saduva:(cap 65) Hermana de Perión. Esposa de Grasujis. Madre de Palomir y Dragonís.
Salmadán: (cap 68) Lucha contra Galaor
Saluder: (cap 74) Conde [o marqués (cap 99), quizás ha promocionado en esos 25 capítulos], noble de la corte del Emperador de Constantinopla. Hermano de Grasinda.
Salustanquidio: (cap 70) Príncipe de Calabria. Primo de Patín.
Sandián: (cap 70) Caballero-caudillo de Tafinor.
Sardamira:(cap 47) Reina de Cerdeña. Sobrina de la Emperatriz de Roma.
Sardamán el León:(cap 58) Caballero del rey Cildadán. Tío de Cildadán. Derrotado por Amadís.
Sardanán: (cap 80) Hermano de Angriote y de Grondomán. Padre de Sarquiles y Pinorés. Caballero de la Ínsula Firme.
Sarguil: (cap 71) Casado con la hermana de Nasciano. Cría al bebé Esplandián.
Sarguil: (cap 71) Hijo del anterior, sobrino de Nasciano.
Sarquiles:(cap 64, 80) Sobrino de Angriote. Hijo de Sardanán y hermano de Pinorés.Descubre el complot de los aviesos consejeros reales contra Amadís. Caballero de la Ínsula Firme.
Segurades: (cap 129) Descendiente de Balán II. Señor de la Ínsula de la Torre Bermeja. Coetáneo de Uther Pendragón. Primo de un caballero de la Mesa Redonda que vivió más de 120 años.
Señor de la Gran Torre de la Ribera: (cap 130) Secuestra a su novia, la hija de la Dueña noruega.

Serolois el Flamenco:(cap 15) También llamado Teolís el Flamenco.
Sidón: (cap 47) Emperador de Roma. Hermano mayor de Patín.

Sisián:(cap 63) Abad del nuevo Monasterio de la Peña Pobre.
Siudán:(prólogo previo al cap 44) Emperador de Roma. Padre de Grimenesa, la mujer de Apolidón.
Sobradisa:(cap ?) Reino limítrofe con Serolís
Sobrino del enano de Bristoya:(cap 16) Caballero que pelea en apoyo de su tío, el enano, y del duque de Bristoya. Es derrotado por Agrajes.
Solinán:(cap 38) Caballero de Lisuarte
Solisa:(cap 59) Sobrina de Urganda. Amante de Cildadán. Madre de su hijo Maneli.
Suecia, Duque de: (cap 121) Casado con la hija del rey de Dacia, traiciona a su suegro e intenta derrocarlo.

Suesa: (cap 109) Reino de Lancino. Gasquilán heredará el trono a la muerte de su tío. En otras partes del libro se le nombra como Reino de Suecia.