Gadanza: (cap 64) Sobrina de Brocadán. Amante de Sarquiles.
Gajaste, Duquesa de: (cap 74) Hermana del Emperador de Constantinopla y madre de Gastiles.
Gala (o Galeota): (cap 129) Nombre (deducido) de la hija de Darioleta y esposa de Bravor.
Galaín:(cap 8) Duque de Normandía. Aliado de Abiés.
Galaor: Hermano de Amadís. Hijo de Perión y Elisena.
Galdán de Rascuil:(cap 8) (o Galdar) Caballero de Lisuarte.
Galdenda:(cap 33) Castillo.
Galeote: (cap 129) Hijo de Bravor y de la hija de Darioleta.
Galeote el Brun:(cap 129) Hijo de Bravor el Brun, Señor de las Luengas Ínsulas, gran amigo de Lanzarote del Lago.
Galfán:(cap 8) Puerto de mar de la Gaula.
Galiceo: (cap 55) Caballero de Lisuarte. Mientras escoltaba a Leonoreta, reta por deporte a Amadís y es derrotado.
Galifón: (cap 129) Usurpa con ayuda de sus hermanos un territorio de Cildadán. Derrotado por Landín y Grasandor.
Galpano: (cap 5) Raptor, violador y asesino de doncellas. Amadís lo mata.
Galpano: (cap 8) Bosque de la Gaula. Allí le tienden una celada a Perión durante la guerra con Abiés.
Galtares: (cap 11) Peña-fortaleza de Gandalac. Aldabán se la arrebata. Galaor la conquista y se la devuelve a Gandalac.
Galtines: (cap 70) (o Gaitines) Conde. Primo del rey Tafinor de Bohemia.
Galvanes sin Tierra: Hermano de Languines. Tío de Agrajes.
Gandalac de Leonís: (cap 3) (o Gandalaz) Gigante que rapta y cría a Galaor.
Gandales: (cap 1) Noble escocés que cría a Amadís.
Gandalín: Hijo de Gandales. Escudero fiel de Amadís.
Gandalod: (cap 50) Hijo de Barsinán. Enemigo de Lisuarte u de sus caballeros. Muere despeñado por orden de Lisuarte.
Gandandel: (cap 62) Cuñado de Brocadán. Anciano consejero real. 1º de Falangriz y luego de Lisuarte. Apoya a Brocadán en su conspiración contra Amadís.
Gandapa: (cap 68) Ciudad donde Lisuarte se reune con Oriana tras la batalla de los Siete Reyes.
Gandiel Urlandin: (cap 63) (u Orlandín) Hijo del Conde de Urlanda.
Gandinos el Follón: (cap 48) Caballero secuestradoncellas derrotado por Guilán. Se hace referencia a él en el capítulo 48.
Gangel de Sadoca: (cap 79, 80) (o Ganjés de Sadoca) Caballero romano y de Lisuarte vencido por Gavarte del Val Temeroso.
Ganides de Ganota: (cap 67) Caballero de Lisuarte. ¿Es Cendil de Ganota u otro caballero?¿Hermanos?¿Del mismo pueblo?¿?
Ganor: (cap 56) Hermano de Apolidón. Casado con una hija del rey de Canonia. Su hijo es Macandón.
Ganota: (cap 58) Villa cercana al campo de la batalla contra el rey Cildadán.
Conde Gantiles: (cap 102) Lugarteniente del rey Tafinor. Conduce el ejército bohemio en apoyo de los caballeros de la Ínsula Firme.
Garadán: (cap 70) Primo de Patín. Encabeza la expedición militar romana en tierras de Bohemia. Muerto por Amadís como "Caballero de la Verde Espada" en combate singular.
Garín: (cap108) Hijo de Grumén. Mensajero de Arcaláus el Encantador.
Garinter: (cap 1) Rey de Bretaña. Padre de Elisena y de la Dueña de la Guirnalda.
Garinto: (cap 122) Hijo mayor y heredero del difunto rey de Dacia.
Gasaval: (cap 59) Escudero de Galaor.
Gasinán: (cap 26) Tío de Grovenesa. Rapta y logra enamorar a la doncella de la vara. Vencido por Amadís, salva la vida por intercesión de Grovenesa.
Gasquilán el Follón: (cap 65) (o Garquilán) Hijo de Madarque (Gigante de la Ínsula Triste) y de una hermana de Lanzino [o Lancino] (rey de Suecia [o Suesa]). Jefe militar de las tropas de Lisuarte.
Gastiles: (cap 74) Sobrino del Emperador de Constantinopla. Hijo de la duquesa de Gajaste.
Gavarte de Val Temeroso: (cap 63) Caballero de la Ínsula Firme.
Gavus: (cap 58) Hijo de Gandalac.
Giontes: (cap 55) [o Giontés] Caballero y sobrino de Lisuarte. Mientras escoltaba a Leonoreta, reta por deporte a Amadís y es derrotado.
Gobernador del Principado de Calabria: (cap 110) Antiguo gobernador del Principado. Muerto en batalla por Amadís de un espadazo en la cabeza.
Gordán: (cap 80) Hermano de Angriote.
Gracedonia: (cap 65) Villa de Lisuarte, cercana a Miraflores.
Gradamor: (cap 76) Caballero romano. Sobrino de Brojandel de Roca. Lucha contra Florestán y es vencido.
Grandares: (cap 12) Villa cercana al río Bran.
Grandores: (cap 63) Caballero de la Ínsula Firme.
Granfiles: (cap 69) Primo de Don Grumedán. Arcaláus usurpa su identidad para engañar a Galaor y Norandel.
Grasandor: (cap 70, cap 102) Hijo de Tafinor, rey de Bohemia
Grasinda:(cap 72) Dama rumana que se enamora de Amadís.
Grasujis: (cap 65) Rey alemán, padre de Dragonís y Palomir. Casado con Saduva.
Gravisanda: (cap 41) Isla de Corisanda.
Grimanesa: (cap 44) Hermana de Suidán, esposa de Apolidón.
Grimeo el Valiente: (cap 67) Caballero de Lisuarte.
Grimota: (cap 59) Hermana de Urganda. Madre de Solisa y Juliana.
Grimeo el Valiente: (cap 67) Caballero de Lisuarte. Le acompaña en la batalla de Mongaza.
Grindalaya: (cap 18) Amada de Arbán de Norgales. Hija de Ardrod de Serolís. Hermana de Aldeva. Prisionera en Valderín.
Grinfesa: (cap 78) Doncella de Grasinda. Hija de su Mayordomo.
Gromadaza: (cap 57) Giganta esposa de Famongomadán, madre de Madasima.
Gromín: (cap 42) Prócer de Sobradisa. Restaura a Briolanja en el trono.
Grondomán: (cap 63) [o Grindonán o Grovadán (cap 67) o Gordán (cap80)] Caballero de la Ínsula Firme. Hermano de Angriote.
Grovadán: (cap 67) Hermano de Angriote, lucha en el bando de Galvanes en la Guerra de Mongaza.
Grovenesa: (cap 17) Prometida a la fuerza de Angriote de Estravaus, le obliga a defender un puente durante un año para conseguir su amor.
Grovenesa la dueña: (cap 21) La dueña de la Estatua. Tía de Briolanja. No confundir con su homónima, esposa de Angriote.
Grumedán: (cap 38) Caballero viejo, mentor de la reina Brisena.
Grumen: (cap 35) Primo de Dardán. Odia a Lisuarte y a los suyos. Aliado de Arcaláus. Muerto por Amadís.
Guadasonel Fallistre: (cap 67) Caballero de Lisuarte. Le acompaña en la batalla de Mongaza.
Guilán el Cuidador: (cap 36) Primo de Ladasín. Le ayuda a liberar a Lisuarte que estaba en poder de un primo de Arcaláus. Es amante de Brandolisa, esposa del Duque de Bristoya.
Guinda Flamenca: (cap 44) Señora de Flandes. Amada por Mandanil.
Guinón: (cap 50) Río.
Guncestre: (cap 69) Conde. Arcaláus usa su nombre para engañar a Galaor y Norandel.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Libro III, Capítulo 68, (5 de 5)
Amadís se enfrenta aArgomades que le lanza un mandoble y se lo clava tres dedos en el yelmo. Amadís le hiere en el hombro izquierdo, cortando la loriga, la carne y el hueso: el brazo le queda colgado del costado. Es el golpe más fuerte que en toda la batalla se ha dado o se dará.
Argomades se retira malherido. Las doncellas, desde la torre del castillo, aclaman al caballero del yelmo dorado. Ancidel, sobrino del rey Arábigo, ataca a Amadís. Golpea en la cabeza de su caballo y lo mata. Florestan golpea a Ancidel en el yelmo y lo hace caer a los pies de Amadís. Ancidel, antes de caer, consigue herir con su espada a Florestán en el costado. Lisuarte y el rey Artábigo concentran sus fuerzas para enfrentarlas en cruel combate. Durín, al ver a Amadís sin caballo, le lleva una nueva montura. Amadís se lo agradece llamándolo por su nombre. Durín le pregunta con insistencia por su identidad. Amadís se lo dice discretamente antes de retornar con nuevos bríos al combate. Ahora está seguro de que sus hazañas llegarán a oídos de Oriana por boca de Durín. Lisuarte lucha contra el rey Arábigo, le hace retroceder y le obliga a protegerse entre sus hombres. El rey Arábigo va maldiciendo a Arcaláus que le convenció para invadir Gran Bretaña asegurándole un fácil triunfo. Galaor lucha con Salmadán pero su espada está tan desgastada que ya no corta. La tira, se abraza a su enemigo y lo hace caer. Salmadán se parte el cuello y muere. Amadís a marchas forzadas se recupera de tantos meses de ociosidad en la Gaula. No menos bravos son Perión, Florestán, Agrajes, Galvanes, Brián, Norandel, Guilán y el rey Lisuarte. Los insurgentes comienzan a retirarse en desbandada, unos hacia los montes, otros hacia los barcos. Lisuarte y los suyos los exterminan en su huida. Muchos son muertos, muchos son hechos prisioneros. Solo unos pocos alcanzan el barco del rey Arábigo. Es noche cerrada cuando la batalla se da por acabada. Lisuarte ocupa las tiendas enemigas acompañado de sus caballeros. Los tres caballeros misteriosos se ocultan en el bosque. Envían a un escudero con un mensaje para el rey: se excusan por no presentarse ante él, le ruegan que su parte del botín se lo entregue a las doncellas de la torre. Ya en el bosque, acampan, se asean, cenan y duermen.
Lisuarte pregunta por los tres caballeros. Sospecha que el del yelmo dorado es Amadís, pero Galaor lo niega debido a la carta que recibió justo antes de la batalla. Llega el escudero con el mensaje de los tres caballeros. Esa noche descansan en las tiendas del rey Arábigo. Al día siguiente, tras el reparto del botín, cada uno parte a su hogar. Lisuarte vuelve a Gandapa donde se reune con su hija.
Argomades se retira malherido. Las doncellas, desde la torre del castillo, aclaman al caballero del yelmo dorado. Ancidel, sobrino del rey Arábigo, ataca a Amadís. Golpea en la cabeza de su caballo y lo mata. Florestan golpea a Ancidel en el yelmo y lo hace caer a los pies de Amadís. Ancidel, antes de caer, consigue herir con su espada a Florestán en el costado. Lisuarte y el rey Artábigo concentran sus fuerzas para enfrentarlas en cruel combate. Durín, al ver a Amadís sin caballo, le lleva una nueva montura. Amadís se lo agradece llamándolo por su nombre. Durín le pregunta con insistencia por su identidad. Amadís se lo dice discretamente antes de retornar con nuevos bríos al combate. Ahora está seguro de que sus hazañas llegarán a oídos de Oriana por boca de Durín. Lisuarte lucha contra el rey Arábigo, le hace retroceder y le obliga a protegerse entre sus hombres. El rey Arábigo va maldiciendo a Arcaláus que le convenció para invadir Gran Bretaña asegurándole un fácil triunfo. Galaor lucha con Salmadán pero su espada está tan desgastada que ya no corta. La tira, se abraza a su enemigo y lo hace caer. Salmadán se parte el cuello y muere. Amadís a marchas forzadas se recupera de tantos meses de ociosidad en la Gaula. No menos bravos son Perión, Florestán, Agrajes, Galvanes, Brián, Norandel, Guilán y el rey Lisuarte. Los insurgentes comienzan a retirarse en desbandada, unos hacia los montes, otros hacia los barcos. Lisuarte y los suyos los exterminan en su huida. Muchos son muertos, muchos son hechos prisioneros. Solo unos pocos alcanzan el barco del rey Arábigo. Es noche cerrada cuando la batalla se da por acabada. Lisuarte ocupa las tiendas enemigas acompañado de sus caballeros. Los tres caballeros misteriosos se ocultan en el bosque. Envían a un escudero con un mensaje para el rey: se excusan por no presentarse ante él, le ruegan que su parte del botín se lo entregue a las doncellas de la torre. Ya en el bosque, acampan, se asean, cenan y duermen.
Lisuarte pregunta por los tres caballeros. Sospecha que el del yelmo dorado es Amadís, pero Galaor lo niega debido a la carta que recibió justo antes de la batalla. Llega el escudero con el mensaje de los tres caballeros. Esa noche descansan en las tiendas del rey Arábigo. Al día siguiente, tras el reparto del botín, cada uno parte a su hogar. Lisuarte vuelve a Gandapa donde se reune con su hija.
Libro III, Capítulo 68, (4 de 5)
Comienza la batalla. En ese momento llega el rey Perión escoltado por sus hijos. Llevan sus armaduras y escudos nuevos. Vienen de incógnito. Nadie los reconoce y hay un momento de incertidumbre porque nadie sabe a que bando van a apoyar. Los tres caballeros divisan a Brián y su grupo y se unen a ellos, con gran contento de Brián. Se enfrentan a las tropas del rey Targadán. El grupo de Brián se lanza al ataque con saña y bravura. Perión le clava la lanza en el pecho al rey Targadán y lo derriba. Amadís atraviesa de un costado a otro con su lanza a Abdasián el Bravo que cae al suelo muerto. Florestán hiere a Carduel que cae con su silla a los pies del caballo. Los enemigos rodean a los tres caballeros, pero éstos hacen estragos entre sus filas. Derriban a más de diez caballeros, pero el número de enemigos es tal que necesitan la ayuda de Brián y de sus españoles. Acude un tercer grupo de insurgentes para contener el ataque. El rey Arábigo le pide a Arcaláus que concentre sus fuerzas en ese punto, para detener el ataque de los tres caballeros y evitar que se produzca la desbandada de sus tropas. Lisuarte también concentra la mayor parte de su ejército en ese punto. La batalla se centra en torno a los tres caballeros. Perión, llevado por su entusiasmo, se infiltra entre las filas enemigas. Lo hubiera pasado mal si sus hijos, atentos, no lo hubieran apoyado. El caballo de Amadís es herido de muerte y Amadís se que a pie. Los de Perión y Florestán también están malheridos. Los dos deciden descabalgar y unirse a Amadís para pelear a pie. Los enemigos les rodean en gran número, pero ellos se defienden bravamente. Lisuarte ve su apurada situación y se lanza en su ayuda acompañado de los siete caballeros que lo escoltan. Se baten con fiereza y fuerza. Hieren el caballo de Lisuarte que cae al suelo. Es auxiliado por Angriote, Agrimón y Landín. Angriote le cede su caballo. Landín y Agrimón le traen otro caballo a Angriote. Mientras llegan, Lisuarte no se separa de él. Galaor y Cuadragante luchan alrededor de ellos para evitar que alguien pueda herir a Lisuarte. Dos caballeros de refresco entran en liza por el bando insurgente. Son dos campeones con fama de no tener igual. Son Brontajar Dafanía y Argomades de la Ínsula Prófuga. Incursionan entre las filas enemigas dando mandobles a diestro y siniestro con gran destrozo. Se oyen gritos que anuncian la derrota de Lisuarte. El rey responde que antes muerto que vencido.
Amadís y Florestán han conseguido caballos. Ven como esos dos campeones están destrozando física y moralmente a las tropas de Lisuarte. Amadís estudia la técnica de Brontajar: hiere y derriba a los caballeros con su espada. A veces la suelta (la lleva atada con una cadena) y con sus brazos agarra y derriba a otros. Amadís, lanza en ristre, se abalanza sobre él. Brontajar lo ve venir y también coge su lanza. El choque es brutal, rompen lanzas, perforan escudos, chocan caballos. Brontajar pierde el conocimiento, cae al suelo y se rompe una pierna. El caballo de Amadís se tambalea pero se mantiene en pie. Amadís queda aturdido sobre su caballo, sin capacidad de defenderse de otros enemigos. Florestán y Perión acuden en su ayuda. Cuando llegan, Amadís, parcialmente recuperado, alcanza a defenderse a duras penas. más caballeros llegan en su apoyo: Brián, Agrajes y Galvanes. Entre todos hacen gran matanza entre los insurgentes. Amadís, completamente recuperado, ve como Lisuarte es atacado por el rey Arábigo, Argomades, dos sobrinos del rey Arábigo y sus huestes. Amadís da la orden de socorrer al rey. Todos acuden hacia allí.
Amadís y Florestán han conseguido caballos. Ven como esos dos campeones están destrozando física y moralmente a las tropas de Lisuarte. Amadís estudia la técnica de Brontajar: hiere y derriba a los caballeros con su espada. A veces la suelta (la lleva atada con una cadena) y con sus brazos agarra y derriba a otros. Amadís, lanza en ristre, se abalanza sobre él. Brontajar lo ve venir y también coge su lanza. El choque es brutal, rompen lanzas, perforan escudos, chocan caballos. Brontajar pierde el conocimiento, cae al suelo y se rompe una pierna. El caballo de Amadís se tambalea pero se mantiene en pie. Amadís queda aturdido sobre su caballo, sin capacidad de defenderse de otros enemigos. Florestán y Perión acuden en su ayuda. Cuando llegan, Amadís, parcialmente recuperado, alcanza a defenderse a duras penas. más caballeros llegan en su apoyo: Brián, Agrajes y Galvanes. Entre todos hacen gran matanza entre los insurgentes. Amadís, completamente recuperado, ve como Lisuarte es atacado por el rey Arábigo, Argomades, dos sobrinos del rey Arábigo y sus huestes. Amadís da la orden de socorrer al rey. Todos acuden hacia allí.
lunes, 8 de febrero de 2010
Libro III, Capítulo 68, (3 de 5)
Perión dispone una nave. Parte junto a sus hijos hacia Gran Bretaña por la noche. Acampan junto a un bosque. Envían un agente para que se entere de donde será la batalla y con un mensaje para Galaor donde le escriben que, sintiéndolo mucho, los tres se quedan en la Gaula y que se cuide. El agente vuelve y les dice que las fuerzas de los Siete Reyes son numerosísimas, de todas las razas, idiomas y procedencias. Han cercado el castillo de unas doncellas, y los sitiados están a punto de sucumbir. El agente ha visto a Arcaláus brujuleando entre los reyes y proclamando que la gran batalla será dentro de seis días. Los Gaula descansan en el bosque, cazando y bebiendo agua fresca, a la espera de la gran batalla. Al cuarto día regresa de nuevo el agente. Les dice que ha entregado la carta a Galaor, que la ha leído con lágrimas en los ojos lamentando la ausencia de sus hermanos. También les dice que, aunque están en inferioridad numérica, los valerosos caballeros de Lisuarte se dirigen al rescate de la doncellas del castillo. Están a dos días de camino.
Lisuarte sube a un otero a media legua del castillo. Allí, los dos ejércitos se observan a distancia. El ejército de los Siete Reyes dobla al de Lisuarte. Esa noche se preparan para la inminente batalla. Los seis reyes rinden honores a su líder, el rey Arábigo.
Al día siguiente, el rey Arábigo organiza su ejercito en nueve grupos de mil caballeros cada uno excepto el suyo propio que es de mil quinientos. Al mando de cada grupo van los seis reyes y otros nombrados caballeros. Lisuarte les pide a Galaor, Grumedán, Angriote y Cuadragante que organicen su ejército: forman cinco grupos. Al mando del primero irá Brian con los mil caballeros españoles enviados por su padre. El segundo, al mando de Cildadán, formado por su gente y algunos añadidos más. El tercero, al mando de Galvanes y su sobrino Agrajes, formado por los caballeros afines a éstos, que por ellos venían y no por amor al rey Lisuarte. El cuarto lo manda Giontes, el sobrino del rey. El quinto lo manda Lisuarte y está formado por dos mil caballeros. A Galaor, Cuadragante, Angriote, Gavarte de Val Temeroso y Agrimón el Valiente les pide que se queden junto a él para protegerle.
Lisuarte sube a un otero a media legua del castillo. Allí, los dos ejércitos se observan a distancia. El ejército de los Siete Reyes dobla al de Lisuarte. Esa noche se preparan para la inminente batalla. Los seis reyes rinden honores a su líder, el rey Arábigo.
Al día siguiente, el rey Arábigo organiza su ejercito en nueve grupos de mil caballeros cada uno excepto el suyo propio que es de mil quinientos. Al mando de cada grupo van los seis reyes y otros nombrados caballeros. Lisuarte les pide a Galaor, Grumedán, Angriote y Cuadragante que organicen su ejército: forman cinco grupos. Al mando del primero irá Brian con los mil caballeros españoles enviados por su padre. El segundo, al mando de Cildadán, formado por su gente y algunos añadidos más. El tercero, al mando de Galvanes y su sobrino Agrajes, formado por los caballeros afines a éstos, que por ellos venían y no por amor al rey Lisuarte. El cuarto lo manda Giontes, el sobrino del rey. El quinto lo manda Lisuarte y está formado por dos mil caballeros. A Galaor, Cuadragante, Angriote, Gavarte de Val Temeroso y Agrimón el Valiente les pide que se queden junto a él para protegerle.
domingo, 7 de febrero de 2010
Libro III, Capítulo 68, (2 de 5)
Amadís se quedó trece meses y medio en la Gaula, el tiempo que duró el sitio del castillo del Lago Ferviente. Durante ese tiempo en paro, vio como su fama se oscurecía por la de otros caballeros más activos. A Amadís le reconcomía esta idea.
Cuando el rey Arábigo y los seis reyes concentraron sus fuerzas en la península Leónida (paso previo antes de invadir la Gran Bretaña), muchos caballeros se ofrecieron a Lisuarte para ayudarle en la defensa: Galaor, Brian de Monjaste (que aportaba dos mil caballeros enviados por el rey Ladasán de España, padre de Brian), Galvanes (como su vasallo tras la derrota del Lago Ferviente), Cuadragante, Listorán de la Torre Blanca, Ymosil de Borgoña y Mandancil de la Puente de Plata.
Oriana le envía una carta a Amadís rogándole que no combata contra su padre. A cambio, le permite que vaya donde quiera, sea la Gaula u otro lugar. Se la envía dentro de otra carta que Mabilia dirige a su primo.Cuando el rey Arábigo y los seis reyes concentraron sus fuerzas en la península Leónida (paso previo antes de invadir la Gran Bretaña), muchos caballeros se ofrecieron a Lisuarte para ayudarle en la defensa: Galaor, Brian de Monjaste (que aportaba dos mil caballeros enviados por el rey Ladasán de España, padre de Brian), Galvanes (como su vasallo tras la derrota del Lago Ferviente), Cuadragante, Listorán de la Torre Blanca, Ymosil de Borgoña y Mandancil de la Puente de Plata.
Amadís está comentando con unos amigos el levantamiento contra Lisuarte. En ese momento llega un caballero cansado, herido y con su armadura destrozada. Es grande y está bien armado. Amadís le ayuda a descabalgar y descubre que es Florestán, su hermano. Se lo presenta a Perión y le desvela su identidad. Florestán se postra ante él para besarle los pies. Perión, al enterarse de su nueva paternidad, se alegra, lo levanta, le coge las manos, le abraza, le besa, le lleva a palacio. Allí es alojado y curado. Es presentado a la reina y a Melicia. Florestán les dice que viene de Gran Bretaña. Le preguntan por el levantamiento de los Siete Reyes. Florestán opina que Lisuarte lo tiene difícil.
Ya a solas, Florestán y Amadís conversan. Florestán le dice que se comenta por los mentideros caballeriles que Amadís se ha retirado de la caballería andante. Amadís lo niega con rotundidad.
Por la noche, Amadís medita. Quiere intervenir en el conflicto de los Siete Reyes, pero no puede hacerlo en el bando levantisco porque se lo ha prometido a Oriana y no quiere pelear junto a Lisurte porque está dolido de su desagradecido comportamiento con él y sus hermanos. Tras pensarlo mucho decide luichar en el bando de Lisuarte: así favorece los intereses de su amada Oriana y además el bando de Lisuarte está en minoría y le place ayudar al más débil. Al día siguiente les comunica su decisión a su padre y su hermano. Les explica que su decisión no está motivada por su afecto a Lisuarte, que no tiene, sino porque es bando contendiente más débil y en él militan sus amigos (Cuadragante, Galaor, Brian,...). Perión se ofrece para acompañarle aunque dada la premura de tiempo no podrá aportar muchos caballeros. Florestán les recuerda que Lisuarte le hubiera dejado morir en el campo de batalla y solo la intervención de Galaor le salvó la vida. No quiere ayudar a Lisuarte, pero apoyará a su hermano y a su padre. Además, en el acuerdo de rendición de Mongaza se estipuló que durante dos años Galvanes debería servir a Lisuarte, y puesto que Florestán debe servir a Galvanes, no tiene más remedio que servir a Lisuarte. Los tres deciden acudir de incógnito. De pronto llega una doncella con tres escuderos. Traen un caballo cargado con un pesado fardo. Ella dice que viene en busca del rey Perión y de sus dos hijos. Viene de parte de la Dueña de la Ínsula no Hallada y les trae unos presentes. Desata el fardo y saca tres escudos (sierpes de oro en campos de plata), tres sobreseñales (distintivo o divisa) y tres yelmos (blanco, cárdeno y dorado) y los reparte entre los tres. Amadís se queda con el yelmo dorado, Perión con el blanco y Florestán con el cárdeno. Su ama les envía estos presentes porque sabe que van a la batalla contra los Siete Reyes donde podrán usar estos pertrechos. No precisa como ha averiguado que van a pelear ni como los ha encontrado en ese lugar y momento tan precisos. La doncella come y parte hacia Gran Bretaña.
Ya a solas, Florestán y Amadís conversan. Florestán le dice que se comenta por los mentideros caballeriles que Amadís se ha retirado de la caballería andante. Amadís lo niega con rotundidad.
Por la noche, Amadís medita. Quiere intervenir en el conflicto de los Siete Reyes, pero no puede hacerlo en el bando levantisco porque se lo ha prometido a Oriana y no quiere pelear junto a Lisurte porque está dolido de su desagradecido comportamiento con él y sus hermanos. Tras pensarlo mucho decide luichar en el bando de Lisuarte: así favorece los intereses de su amada Oriana y además el bando de Lisuarte está en minoría y le place ayudar al más débil. Al día siguiente les comunica su decisión a su padre y su hermano. Les explica que su decisión no está motivada por su afecto a Lisuarte, que no tiene, sino porque es bando contendiente más débil y en él militan sus amigos (Cuadragante, Galaor, Brian,...). Perión se ofrece para acompañarle aunque dada la premura de tiempo no podrá aportar muchos caballeros. Florestán les recuerda que Lisuarte le hubiera dejado morir en el campo de batalla y solo la intervención de Galaor le salvó la vida. No quiere ayudar a Lisuarte, pero apoyará a su hermano y a su padre. Además, en el acuerdo de rendición de Mongaza se estipuló que durante dos años Galvanes debería servir a Lisuarte, y puesto que Florestán debe servir a Galvanes, no tiene más remedio que servir a Lisuarte. Los tres deciden acudir de incógnito. De pronto llega una doncella con tres escuderos. Traen un caballo cargado con un pesado fardo. Ella dice que viene en busca del rey Perión y de sus dos hijos. Viene de parte de la Dueña de la Ínsula no Hallada y les trae unos presentes. Desata el fardo y saca tres escudos (sierpes de oro en campos de plata), tres sobreseñales (distintivo o divisa) y tres yelmos (blanco, cárdeno y dorado) y los reparte entre los tres. Amadís se queda con el yelmo dorado, Perión con el blanco y Florestán con el cárdeno. Su ama les envía estos presentes porque sabe que van a la batalla contra los Siete Reyes donde podrán usar estos pertrechos. No precisa como ha averiguado que van a pelear ni como los ha encontrado en ese lugar y momento tan precisos. La doncella come y parte hacia Gran Bretaña.
sábado, 6 de febrero de 2010
Libro III, Capítulo 68, (1 de 5)
Bruneo y Amadís pasan unos días en la Gaula. Bruneo está feliz por estar cerca de Melicia y no tiene ni ojos ni pensamientos para nada más. Amadís está triste y abatido por estar lejos de su amada Oriana. Amadís acostumbra a pasear por la costa, acompañado únicamente por Gandalín, con los ojos puestos en Gran Bretaña, a la espera de barcos que traigan nuevas desde esas tierras. Una tarde llega un barco. Amadís envía a su escudero para que se entere de noticias de Gran Bretaña que calmen su desasosiego. Gandalín llega al puerto y descubre a Durín, el hermano de la Doncella de Dinamarca, que desembarca en ese momento. Ganadalín lo conduce al lugar donde les espera Amadís. Llegan a tiempo de ver como un gigante le lanza un venablo a Amadís. Gandalín y Durín gritan al unísono y Amadís reacciona y consigue evitar que la lanza arrojadiza le alcance por muy poco. El gigante le lanza un segundo venablo y vuelve a fallar. Amadís, espada en mano, corre en pos de él, pero el gigante huye rápido y escapa montado en el caballo del mismo Amadís. Aún tiene tiempo de gritar: "¡Soy Andandona! He fallado esta vez, pero no fallaré la próxima."Amadís, al ver que se trata de una mujer, desiste en su persecución. En cambio, envía en su busca a Gandalín con ordenes de matarla. Mientras Gandalín parte a cumplir su misión, Durín le cuentas las noticias a Amadís: el nacimiento del niño y como lo llevaron al convento de Miraflores (pero no le cuenta como lo perdieron...). Le transmite un mensaje de Oriana: que no salga de la Gaula hasta que ella se lo diga. Amadís se alegra por el nacimiento de su hijo pero le irrita el deseo de Oriana de que permanezca ocioso en la Gaula. En ese momento llega Gandalín: la cabeza de la giganta, atada por los cabellos al petral de su caballo, pende bamboleante. Cuenta como en su huida, la giganta ha caído del caballo. Gandalín la ha arrollado con el suyo y aprovechando que ha quedo tendida en el suelo, le ha cercenado la cabeza... Amadís le envía un mensaje a Oriana por mediación de Durín: que no le deje ocioso en la Gaula, que este descanso forzado va en detrimento de su buena fama...
Bruneo, ya recuperado de su herida, quiere partir mundo adelante para mejorar su currículo caballeril. Le pide a Amadís que le acompañe. Amadís, atado por los deseos de Oriana, declina la oferta.
Bruneo parte con la promesa de matrimonio con Melicia ya asegurada...Bruneo, ya recuperado de su herida, quiere partir mundo adelante para mejorar su currículo caballeril. Le pide a Amadís que le acompañe. Amadís, atado por los deseos de Oriana, declina la oferta.
Libro III, Capítulo 67, (3 de 3)
Galaor advierte, muy apenado, las graves heridas de su hermano Florestán. Lisuarte ordena que lleven al herido a una tienda para que sea curado y ofrece a sus propios cirujanos. Al día siguiente, Lisuarte se reune con sus caballeros y les pide consejo: debe continuar el ataque contra lo que queda del ejército de la Ínsula Firme o esperar y recuperarse de tan extenuante batalla con el riesgo de que regrese Agrajes con refuerzos. Galaor aconseja atacar. Todos están de acuerdo.
Las fuerzas reales al mando de Galaor atacan a los caballeros de la Ínsula Firme que se han refugiado en la sierra. Con gran esfuerzo consiguen obligarles a replegarse en el castillo del Lago Ferviente. Lisuarte inicia el sitio del castillo tanto por tierra como por mar. El sitio dura trece meses. Agrajes, durante ese tiempo, es incapaz de romper el cerco y llevar los víveres a los sitiados. Se inician conversaciones para negociar la rendición. Pero Lisuarte quiere tomar el castillo por la fuerza y causar gran mortandad entre sus enemigos. Sin embargo llegan preocupantes noticias desde Gran Bretaña. Agramonte, tío del rey y regente en su ausencia, le comunica que hay un levantamiento general de varías ínsulas contra Gran Bretaña, al parece urdido por Arcaláus. Los sublevados han elegido com líder al rey Arábigo, señor de las Ínsulas de las Landas. Agramonte le pide que abandone la campaña de Mongaza y regrese de inmediato a Gran Bretaña para preparar la defensa. Esta noticia obliga a hacer una rápida negociación de la rendición y a dar concesiones a los vencidos. Galvanes y Madasima salen del castillo y postrados ante Lisuarte, le entregan las llaves. El rey le pasa las llaves a Brandoibas. Galaor le aconseja clemencia y mesura. Lisuarte sigue su consejo y le cede la Ínsula Ferviente a Galvanes aunque conservará su señorío sobre el territorio y sobre Galvanes y sus hombres. Galvanes acepta el vasallaje. Lisuarte retorna a su reino, acompañado de Galvanes. El viaje dura quince días. Una nueva guerra se avecina contra los siete reyes de las ínsulas.
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